16 de marzo de 2012

Cuando la culpa dio paso a la estabilidad inestable.

Gritamos, al silencio, a las personas. A las personas que son silencio. Al silencio de las personas. 
Tu grito se entremezcla con su boca como los cabos de una trenza. Presiona los oídos en pleno vuelo. Resbala a la vez que moja como la lluvia al producir chispazos en su piel. Relaja como estar bajo el agua con la mente en blanco pero a la vez es asfixiante por la falta de aire. La electricidad asusta ; la de sus manos es especialmente fuerte pero la de tu corazón aun lo es más. Eres valiente al enfrentarte a ellas. El es cobarde por fundir los plomos, por soplar la vela sin pedir(te) como deseo, por cambiar vuestra canción antes de acabar dando paso a un rock, por borrar tus corazones en la mampara . Pero los valientes como tú ,aguantan en la noche sin luz ,sin monstruos tras los armarios, ni siquiera  mecheros, porque tu chispa desapareció y el gas te intoxicó. Tu no necesitas nada de eso, alumbras con los recuerdos y las sonrisas que estos desprenden , produciendo un crimen al trabajo de tu llamador de ángeles. Raspando como una cuchilla mal afilada, odiando a las matemáticas porque la suma estaba mal hecha y tu examen ha pasado de más infinito a menos. Todo esto se queda en un papel escrito con ganas de ser arrancado a la vez que de volver a escribir sobre el por la otra cara, con sentimientos contradictorios del alma y con razones irrazonables que la razon entiende , pero que el corazón se niega a establecer.

3 comentarios:

  1. Me gusta, sí. Me gusta.
    Parece que nos hayamos puesto de acuerdo para volver a escribir ambos el mismo día

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